jueves, 29 de abril de 2010

Perder Una Batalla, Para Ganar La Guerra

La vida está llena de de decisiones como les he mencionado antes.
Pero la vida también está llena de batallas en las que nos vemos envueltos día a día.
Esta vez les quiero hablar de esas batallas en las que nos vemos inmiscuidos.
Como todos sabemos hay situaciones de la vida que nos obligan a luchar para lograr nuestro objetivo y llegar a la meta que nos pusimos, y obviamente todos queremos salir invictos y ganadores de estas batallas.


Primero que nada debemos de ser consientes de que hay dos posibilidades en dichas batallas: Perder o Ganar y debemos de ser consientes del costo de oportunidad que nos conlleva ganar o perder la batalla, con esto me refiero a que dejas de hacer algo, o dejas a un lado, o tiene consecuencias dependiendo de si ganamos o perdemos.

Tenemos que darnos cuenta si el precio a pagar vale la pena, si estamos dispuestos a dejar algo por la meta que queremos alcanzar, y en dado caso de que no ganemos, ¿qué precio debemos pagar? y si este conlleva mucho riesgo o no.
La mejor decisión sería en la que haya una mentalidad Ganar-Ganar, donde nosotros ganemos la batalla y no halla perdedor.
En caso de que esta situación no sea posible,  habremos de valorar la situación.

Hoy les quiero hablar de una estrategia que me sorprendió en esta semana.
Últimamente eh estado en una batalla que se encuentra dentro de mí mismo, las cuales considero las más difíciles, ya que nosotros nos exigimos siempre lo mejor, o sea a ganar la batalla.
Después de mucho pensar, sentirme mal, sentirme bien, planear…etc, etc... tuve una plática con un amigo que me dijo algo que yo ya había leído en un libro, pero que pensé que jamás lo  podría aplicar en mi vida y lo que me dijo fue  Adrián “A veces hay que perder la batalla para ganar la Guerra” y en ciertas situaciones de la vida creo q es mejor dejar ir, para poder tener el mejor resultado.
Revaloré mi panorama, y estudie cada escenario posible y puse en una balanza lo que podía ganar y lo que podía perder, ya que como dije antes, NAAAAAAADIE quiere perder!
Pero me di cuenta que hiciera lo que hiciera iba a tener resultados negativos, entonces me puse a pensar en lo que me dio mi amigo y me di cuenta que si quería ganar tenía que perder… se escucha raro, pero así es… Perdiendo esta batalla era la única forma de tener resultados positivos, fortalecerme, tener tiempo para pensar, para después contra-atacar y ganar la batalla final.

Tal vez esto no te está pasando a ti, pero en algún momento de la vida se que te será útil.
Recuerda que la vida es como un juego de estrategia, el que encuentre la mejor estrategia es el que gana. Obviamente teniendo en cuenta todos los principios que nos enseñaron nuestras familias, y teniendo los pies sobre la tierra… Creo que este consejo puede ser útil ya sea para tu vida diaria, relaciones, amigos, escuela, familia, proyectos, entre otros...

Y recuerda siempre, que si no ganas esta vez, es por algo y vendrá algo mejor!

martes, 6 de abril de 2010

¿Y TU.... A DONDE VAS?

¿Qué pasa si un día te levantas y te das cuenta que has dejado pasar la vida, que no le has dado la dirección correcta, y no has llegado hasta ahora al destino deseado?

Suele pasar que la vida pasa en un abrir y cerrar de ojos, en un parpadear, y nos damos cuenta que no somos los mismos que antes, que cambiamos.

Pero respóndete una pregunta a ti mismo sin compararte con  otras personas, comparándote solo contigo mismo, ¿Consideras que eres una mejor persona que ayer, que hace un año, que hace 5 años? ¿Por qué?
Creo que la mayoría de las personas van a contestar con sí, pero tendrán problemas tratando de explicarse a sí mismas porque se consideran mejores.

En los últimos días eh estado en contacto conmigo y eh atravesado por diversas situaciones y diversas pláticas, y eh observado que la mayoría de nosotros, siiii, decimos que somos mejores y que hemos madurado, y no dudo que lo hayamos hecho, ya que es parte de la vida, pero me eh dado cuenta que se nos olvidan nuestros  principios; nos vemos seducidos ante diferentes situaciones y nos vamos dejando llevar cada vez más lejos.
Dejarnos seducir no significa que nos vaya mal en la vida, que nos salgan mal las cosas, pero la esencia  de lo que somos se va pudriendo cada vez más sin darnos cuenta.

Un ejemplo simple son las mentiras, una vez que dices tú primera mentira, te das cuenta que no es difícil hacerlo y se te quita el miedo, otro ejemplo más radical es engañar a tu pareja, al principio te da mucho miedo y juras no hacerlo, pero ¿a cuantas personas no conocemos que lo han hecho y que lo siguen haciendo? y esto  porque ya perdieron el miedo.

Este tipo de cosas lastimas a las personas que están alrededor de nosotros, pero nos lastiman más a nosotros mismos y vamos deformando nuestra propia identidad y nuestro motor para vivir.

Pero bueno…… ¡Quién nunca lo haya hecho que tire la primera piedra! Dirían algunos.
Pero no se trata de buscar quien tiene la culpa, sino en darnos cuenta como ser mejores.

Después de todo lo que acabo de escribir, solamente me resta decir que nosotros podemos cambiar eso que no nos gusta, empezar a actuar con un corazón sano, utilizando todas nuestras virtudes, promoviendo el respeto y haciendo a un lado las seducciones de la vida que no nos van a llevar a ningún lado, porque al final somos más fuertes y podemos llegar más lejos que a donde podríamos llegar siendo seducidos.
Esto suena como una utopía, pero es más fácil actuar bien, y después de todo si empiezas contigo mismo, te convertirás en un ejemplo de vida y serás factor de cambio para muchas personas.

AMG