La vida está llena de de decisiones como les he mencionado antes.
Pero la vida también está llena de batallas en las que nos vemos envueltos día a día.
Esta vez les quiero hablar de esas batallas en las que nos vemos inmiscuidos.
Como todos sabemos hay situaciones de la vida que nos obligan a luchar para lograr nuestro objetivo y llegar a la meta que nos pusimos, y obviamente todos queremos salir invictos y ganadores de estas batallas.
Primero que nada debemos de ser consientes de que hay dos posibilidades en dichas batallas: Perder o Ganar y debemos de ser consientes del costo de oportunidad que nos conlleva ganar o perder la batalla, con esto me refiero a que dejas de hacer algo, o dejas a un lado, o tiene consecuencias dependiendo de si ganamos o perdemos.
Tenemos que darnos cuenta si el precio a pagar vale la pena, si estamos dispuestos a dejar algo por la meta que queremos alcanzar, y en dado caso de que no ganemos, ¿qué precio debemos pagar? y si este conlleva mucho riesgo o no.
La mejor decisión sería en la que haya una mentalidad Ganar-Ganar, donde nosotros ganemos la batalla y no halla perdedor.
En caso de que esta situación no sea posible, habremos de valorar la situación.
Hoy les quiero hablar de una estrategia que me sorprendió en esta semana.
Últimamente eh estado en una batalla que se encuentra dentro de mí mismo, las cuales considero las más difíciles, ya que nosotros nos exigimos siempre lo mejor, o sea a ganar la batalla.
Después de mucho pensar, sentirme mal, sentirme bien, planear…etc, etc... tuve una plática con un amigo que me dijo algo que yo ya había leído en un libro, pero que pensé que jamás lo podría aplicar en mi vida y lo que me dijo fue Adrián “A veces hay que perder la batalla para ganar la Guerra” y en ciertas situaciones de la vida creo q es mejor dejar ir, para poder tener el mejor resultado.
Revaloré mi panorama, y estudie cada escenario posible y puse en una balanza lo que podía ganar y lo que podía perder, ya que como dije antes, NAAAAAAADIE quiere perder!
Pero me di cuenta que hiciera lo que hiciera iba a tener resultados negativos, entonces me puse a pensar en lo que me dio mi amigo y me di cuenta que si quería ganar tenía que perder… se escucha raro, pero así es… Perdiendo esta batalla era la única forma de tener resultados positivos, fortalecerme, tener tiempo para pensar, para después contra-atacar y ganar la batalla final.
Tal vez esto no te está pasando a ti, pero en algún momento de la vida se que te será útil.
Recuerda que la vida es como un juego de estrategia, el que encuentre la mejor estrategia es el que gana. Obviamente teniendo en cuenta todos los principios que nos enseñaron nuestras familias, y teniendo los pies sobre la tierra… Creo que este consejo puede ser útil ya sea para tu vida diaria, relaciones, amigos, escuela, familia, proyectos, entre otros...
Y recuerda siempre, que si no ganas esta vez, es por algo y vendrá algo mejor!
jueves, 29 de abril de 2010
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